ni periscope ni ostias

Las implicaciones del vídeo de moda: Ni periscope ni…

Hace una semana o poco más apareción un nuevo vídeo viral en Internet. Vaya novedad, comentaréis, hay nuevos vídeos virales cada día. La verdad es que sí, pero no todos tienen tanta importancia para hacernos ver una realidad presente en nuestra sociedad hoy en día.

En el vídeo, que os dejo disponible debajo de éste párrafo, una madre irrumpe en el cuarto de su hija proclamando: “Ni Periscope ni hostias […] ha salido un tío con la polla al aire”. La niña mientras tanto, trata de defenderse diciendo: “Yo no he hecho eso”. Más adelante, la madre, que se lleva el móvil sin desconectar la transmisión, con lo que podemos seguirla viendo a intervalos y oyendo todo lo que dice: “no puedo, no puedo, no puedo más…”, “yo no sé ni lo que cojones es eso (hablando con otra persona que no se oye, quizá por teléfono), etc.

La realidad según la madre

Sé que ha habido muchos sitios donde lo han analizado y explicado ya, pero quiero dar mi opinión al respecto, pues hay algún matiz.

Es en esa última frase que he escrito, es por donde quisiera empezar. Y es que es la propia mujer quien afirma no saber lo que es eso, solo le importa que ha salido “un tío con la polla al aire”.

La madre no comprende la realidad de las redes sociales: un entorno complejo y plural, que refleja la realidad más o menos fiel de la sociedad donde se desarrolla. Si en dicha sociedad hay individuos que “enseñan la polla al aire”, pues parte de la red social mostrará ésta realidad. Pero así mismo, en esa sociedad habrá artistas, escritores, etc. Por lo tanto, otra partes de la misma reflejarán éstas realidades, apareciendo, por ejemplo, gente leyendo un libro, alguien pintando un cuadro en tiempo real, etc.

Lo que la mujer entiende, es que éstos medios son como los tradicionales: Un canal de televisión, una emisora de radio o un periódico, si es de un tipo de ideología, todo lo que publique irá ligado a la misma.

La realidad de la hija

La hija, un segundo antes, estaba comentando con la amiga de que algún amigo o compañero de clases había publicado una foto supuestamente de otra persona y escrito: “Nahiara la chupa”.

La madre, cuando se lleva el móvil, va diciendo “qué asco por dios”. Ahí podemos ver la diferencia de valores, y moral en el salto de una generación a otra. La madre fue educada en un momento que el desnudo y cualquier cosa mínimamente sugerente era considerado inmoral.

La hija, por su lado, está más que acostumbrada a leer y oír hablar de todo tipo de cosas de estos temas, y los considera como algo perfectamente normal. No voy a entrar en ver cuál visión es más apropiada, eso es otro tema de educación sexual.

Debido a que había un tío con “la polla al aire”, ha escandalizado a la madre. Ésto ha provocado la prohibición automática del uso de Periscope, y las amenazas con prohibir el móvil (entiendo que se extenderá a tablets ordenadores y demás).

¿Solución?

La solución a este problema es algo realmente difícil. De un lado tenemos a una generación educada con una moral muy estricta (aunque hay excepciones), y sin nada de tecnología a los que se ha inculcado que la tecnología es algo complejo y muy difícil (totalmente falso).

Del otro lado tenemos una generación de moral más liberalizada debido al uso, precisamente, de la tecnología, y gracias a la facilidad de acceso a la información que representa internet. Se sienten cómodos usando tecnología, y, si algo se puede hacer con ella, hacerlo de otra forma les parece “antiguo”, y propio del siglo pasado.

Tratar de prohibir el uso de estos dispositivos a los jóvenes es no solo no positivo, es incluso negativo. En la época de los padres, la ventana al mundo y a la socialización, era salir al patio, al parque o a la pista a jugar al fútbol correr o lo que fuese.

En la época actual, la ventana a esas mismas actividades se inicia por un contacto previo mediante el smartphone. Ya no se plantean caminar, o coger la bicicleta, para acercarse a casa del amigo, sin antes haberse asegurado de que se encuentra allí mediante WhatsApp. Si alguno lo hace, se considera que es rarito, en el mejor de los casos.

La segunda brecha

Por lo tanto, cortar el acceso a éstas herramientas, es cortar de una sola vez el acceso a la socialización. No digo que no se deba controlar a los menores en éste ámbito. Por supuesto son menores, son vulnerables e influenciables, y es el deber de los padres protegerlos, tal como intenta hacer la madre del vídeo.

Sin embargo, lo que hace la madre no es el modo apropiado, por todo lo que he dicho. Lo que se debería hacer es utilizar las aplicaciones que ellos usan de forma más intensiva, entenderlas, conocerlas bien. De ésta forma se puede entender qué se hace y qué no en éstas redes.

Sé que no es algo sencillo para esa generación. Si no se ven capaces de hacerlo solos, deberían buscar ayuda de otras personas que sí lo entiendan.

Los hijos no tienen la paciencia ni el interés de que sus padres estén en sus redes sociales. Es como si en otra época, nuestros padres nos acompañaran al cine con nuestros amigos a partir de cierta edad. Los padres, en muchos casos, no quieren que sus hijos les enseñen nada, o “pasan” de escucharles.

Tenemos, claramente, una brecha que está entre generacional y digital. O tal vez ambas cosas totalmente juntas. Para salvar dicha brecha, debemos tender un puente, lo cual es siempre algo difícil. Se tardó años en salvar aquella primera famosa “brecha digital”: el acceso a los medios digitales. Cuando se hubo salvado (es relativo, pues hay casos que sigue ahí), apareció otra: la de la formación o capacidad de uso.

Tender un puente y salvar la brecha

Sin embargo, de ésta brecha, más ancha, y difícil que la anterior, no se habla tanto. ¿Cómo podemos salvarla y lograr que desaparezca? No es nada fácil, pero tengo una teoría. Tenemos, en medio de ambos, una generación que creció, casi, como los padres, pero que han visto en su adolescencia aparecer la tecnología adaptándose de forma más o menos apropiada a ella.

Ésta generación, considero que es la mía. Cuando era niño, para socializar era necesario ir al parque, al patio del colegio, o a la plaza, según tocase. Los móviles (que no smartphones), se popularizaron y empezaron a llegar a los jóvenes cuando tenía unos 14 o 14 años. Y los smartphones aparecieron (considerando como tal el 2007, con la aparición del primer iPhone), a mis 18 años.

Se puede decir que mi generación ha crecido con la tecnología, y nos hemos adaptado a ella. Entendemos lo que nos quieren decir la gente más mayor, que vio cómo pasaba todo ésto sin adaptarse, y al mismo tiempo entendemos cómo se comportan los jóvenes y niños de hoy.

Igualmente, esa generación de padres, no escuchan un poco más. Están más dispuestos a creerse lo que les digamos que sus propios hijos, ya que nos consideran maduros para ello. No es fácil, pero deberíamos tratar de abrir el puente en que nos encontramos a ambas generaciones, de forma que lleguemos a un entendimiento de todas las partes.

Especialmente, es importante que sean los padres quienes entren en el puente, pues las nuevas tecnologías están aquí para quedarse, y, en todo caso, evolucionar más. Los jóvenes no van a volver al pasado y vivir sin tecnología.

Conclusión

No es sencilla la tarea que estoy describiendo. Lo sé de primera mano, pues he estado enseñando a utilizar ordenadores (que no smartphones) a gente desde los 50 hasta los 87 años.

Éstas personas llegan a la clase con una idea en la mente: “Intenta enseñarme hijo, pero ten paciencia que yo para ésto no valgo”. No es una frase literal, pero varias personas me dijeron eso. Lo primero contra lo que tienes que luchar es contra esa idea, convencerles de que para eso vale cualquiera, y una vez comprendidas unas pautas muy simples, podrán desenvolverse solos, aunque no sean ingenieros. Lo segundo, es contra los “apuntes”. Esa gente viene a clase con un cuaderno, con la intención de apuntar todo. Y cuando digo todo es todo: “1 clic: seleccionar, 2 clic…”.

Una vez vencidas esos dos hándicap, y cuando vean que realmente son capaces de hacerlo, todo irá sobre ruedas.

Así que, si tienes hijos en esa edad, y no comprendes lo que haces: busca ayuda, te será más fácil de lo que crees. Si eres de la “generación del puente” (sí, me lo acabo de inventar), y ves a algún conocido en esa tesitura: tiéndele una mano y ayúdale a ver las cosas desde tu punto de vista.

Dejar un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información sobre las cookies utilizadas.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies