manzana mordida

Manzanas mordidas, una experiencia personal I

Hoy voy a hacer un artículo un poco atípico por estos lares, ya que voy a dar mi opinión sobre un producto cuya marca es signo de calidad inmejorable, de estatus social y fruto de un profundo deseo para muchos. Probablemente, debido al título, ya os imagináis de por dónde van los tiros: se trata de la empresa Apple, y especialmente de su sistema operativo iOS.

Ya mencioné en el artículo que hacía una comparación de los clientes de correo móviles, que había comprado un iPad, y hoy quiero compartir mi experiencia con vosotros.

Sobrevivir en 2015 con 512Mb de memoria

Voy a empezar hablando un poco de características técnicas. La capacidad de almacenamiento es suficiente (mi modelo era el de 64GB), por lo que no se hace notar la falta de ranura para insertar tarjetas microSD, sin embargo, en modelos con 16GB quizás sí que se quede un poco escaso. La conectividad WiFi, así como bluetooth son lo normal de la época que salió, nada destacable, aunque no se echa en falta un extra. En cuanto a la conexión 3G, no me he puesto a probar como iba, pero el hecho de que haga falta una especie de llave específica para abrir la ranura me resulta molesto a la par que me parece una forma burda de querer “sacar los cuartos” a la gente. Dispone de puerto jack de audio de 3,5mm (ese mismo que Apple pretende “matar”), así como el habitual puerto de carga de la marca, que al ser propietario como todos sabemos, no se adapta al estándar micro USB, por lo que necesitamos cables propios de Apple.

La duración de la batería es excelente para el tiempo que tiene. Se puede ver una película durante hora y cuarto, con el brillo al 40% (más que suficiente en los entornos que me muevo) y se descargaba entre un 15 y un 20%. La carga es lenta, pero dado lo anterior lo veo compensado. Encuentro el tamaño de pantalla de 9’7”, así como sus proporciones 4:3 muy cómodas de utilizar, especialmente si se coloca apaisado. Permite escribir de forma muy rápida con ambas manos sin que los dedos “tropiecen”, unos contra otros. La resolución es muy buena, 1024 x 768 con 132 PPI, y aunque en la era del 4K a muchos les parezca escasa, y arcaica, yo no le pido más a ninguna pantalla. La cámara de fotos hace unas tomas excelentes, y la calidad del sonido en el altavoz es magnífica en un aparato de estas características. La cámara frontal no es tan buena, pero no deja mucho que desear, al menos para mí, que no soy exigente en éstas propiedades. He podido realizar videoconferencias en Skype sin ningún problema.

El tamaño del dispositivo es grande para las tablets que se ven hoy en día, pero es como me gustan a mi las tablets: grandes. En mi opinión esa especie de mezcla entre smartphone y tablet a la que llaman phablet, es una aberración comercial, aunque claro, si se compra seguirán haciéndolo. Pero para mí un smartphone es un smartphone y una tablet una tablet, cada uno tiene su utilidad y su momento, siendo el primero más portable para utilizarse en cualquier momento y el segundo más cómodo para utilizar sobre una mesa o, sencillamente, sentado en el sofá. El peso quizá es algo excesivo, pero no se puede pedir mucha más ligereza a un dispositivo de 2011.

Pero vamos a lo importante. Lo he dejado para el final ya que quiero hacer un mayor hincapié en la importancia de éste hecho. El chip es un Apple A5 APL0498 / ARM Cortex-A9 de 1Ghz. Se trata de un doble núcleo, y, aunque he de decir que para hoy en día es limitado, con el uso que le he dado se ha comportado a la altura de las circunstancias. Sin embargo, la memoria RAM DDR2 de 512Mb, no lo ha estado tanto. No hablo tanto de la velocidad de la misma, que la encuentro aceptable, como de la cantidad. El hecho de abrir algunas aplicaciones o realizar algunas transiciones dejaba el iPad trabado durante unos 15 segundos, entorpeciendo la experiencia. Lógicamente no le puedo echar la culpa de ésto a Apple, ya que como he dicho, es un dispositivo de 2011, y las necesidades han evolucionado mucho (demasiado) en 4 años. Sin embargo si he de daros un consejo: cuidadito con esos dispositivos de bajo precio con menos de 1GB de memoria RAM, por precios similares, o incluso inferiores los encuentras con esa cantidad y la experiencia mejorará mucho.

Puesto que no quiero que se os haga pesada la lectura, voy a dejarlo aquí y escribiré una segunda parte explicando lo que, para mí, ha tenido un mayor peso en el conjunto de la experiencia: el sistema operativo y el software en general. Contadme en los comentarios, mientras tanto, si tenéis dispositivos de hace uno años con menos de 1GB de RAM y como se comportan con aplicaciones actuales.

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