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Trabajo estable vs trabajo inconformista

El trabajo es uno de los principales pilares de nuestra vida en sociedad. Prácticamente se puede decir que vivimos para trabajar, aunque se supone que trabajamos para vivir. Por lo tanto es importante que lo que hagamos nos guste, y nos permita realizarnos de alguna manera.

Ésta pieza viene un poco motivada por que recientemente he comenzado a trabajar en una empresa. En dicha empresa, básicamente lo que hago es picar código. Ni más ni menos. Un trabajo poco creativo y, la verdad, nada realizador, que no me satisface.

Y por otra parte viene motivada por otra pieza de Pablo Yglesias en la cual hablaba de un amigo suyo. Dicho amigo dudaba si seguir trabajando por cuenta propia (como venía haciendo) o entrar en una empresa que le había ofrecido un puesto.

Trabajar para empresas: comodidad y estabilidad, pero no tanta

Se supone que los trabajos por cuenta ajena te dan una estabilidad. Todos hemos recibido este consejo alguna vez: “consigue un buen trabajo fijo que te paguen mucho”. Pero el problema es que ningún trabajo por cuenta ajena te da estabilidad real. Depende de las condiciones del mercado, de la carga de trabajo del empleador y de muchos otros factores.

En los tiempos actuales, tener contrato “fijo” no significa nada. La única diferencia es que en el contrato no aparece una fecha de finalización del mismo. Pero pueden despedirte igualmente, y realmente no les sale caro con la legislación actual.

Si bien es cierto que tienes a tu favor que no tienes que preocuparte por muchas otras gestiones. El pago de los impuestos, por ejemplo, te viene hecho en la nómina. Así que te despreocupas hasta la hora de realizar la declaración de la renta. Tampoco tienes que preocuparte por posibles irregularidades de facturación, pues no realizas ninguna.

Además, cuando llegas a casa, puedes desconectar de tu trabajo y relajarte con tu familia o amigos. No has de preocuparte por conseguir trabajos nuevos, cuando llegues a tu puesto mañana estará tu jefe o encargado deseando ponerte montones de tareas para que no pierdas el tiempo.

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Las “carniceras”, ese cementerio de ilusiones y sueños

Metiéndome en el terreno de mi ámbito profesional (desconozco con exactitud otros) hablaré de las empresas que llamamos “carniceras”. Una carnicera es una empresa que contrata trabajadores igual que compra máquinas. Esto es: tienes las características (conocimientos) que busco, pues te contrato.

El objetivo del trabajador no es llevar a cabo un proceso creativo para tener ideas que enriquezcan a la empresa. Las ideas vienen dadas de forma preestablecida, hay unos requisitos muy específicos y deben cumplirse al pie de la letra. El único cometido del trabajador es llevar a cabo, las tareas para cumplir los requisitos. En el ámbito del desarrollo es lo que se llama “picar código”.

Puntualmente se asiste a reuniones en las que hay un problema que no se sabe resolver. Ese es único punto donde puedes poner en práctica un poco de tu creatividad para aportar tus ideas.

Éste tipo de corporaciones están, generalmente, bastante burocratizadas. Hay que imputar las horas, aunque sea en tareas genéricas y no sirva de mucho. Por otro lado, el trabajo desde casa es impensable en muchas de ellas. Da igual que tengas un equipo corporativo con una VPN segura para conectarte a la empresa. Debes cumplir tus horas de trabajo y debes hacerlo en la oficina de 8:30 a 17:30.

El punto bueno de estas empresas es que tienes multitud de compañeros siempre cerca. Normalmente no está mal visto que os echéis una mano en los momentos de bloqueo. Incluso, suele haber especialización dentro de la empresa, por lo que puedes preguntar a aquellos compañeros especializados en determinado campo.

Trabajo de emprendedores y autónomos: sacrificios sin fin

En el lado contrario, tenemos el trabajo por cuenta propia. Podemos montar una empresa o simplemente ser autónomos, pero el resultado es más o menos similar. Con éste sistema, las ventajas del anterior se convierten en inconvenientes, y los inconvenientes en ventajas.

Para empezar has de ser todoterreno. Tienes que hacer tu trabajo como tal, pero también tienes que hacer facturas, llevar la contabilidad, pagar tus impuestos, etc.

La flexibilidad de horarios puede ser una trampa mortal. Si bien puedes trabajar cuando quieras, también acabas trabajando más horas al ser responsable total de los proyectos. Cuando un proyecto tiene que salir, tiene que salir, y no puedes dejarlo para más tarde o pedir ayuda a un compañero.

Si además trabajas desde casa, estarás en la oficina cuando trabajas, pero también cuando duermes, cuando comes, cuando te relajas viendo la tele…

Y lo que tal vez sea lo peor: la presión social. Según Pablo F. Iglesias, emprendedor des de hace años, que me ha ayudado con éste artículo contándome un poco sus experiencias: los padres, pareja, y demás allegados serán tus detractores, pues quieren lo mejor para ti. Y, supuestamente, eso “mejor” es tener un trabajo fijo y estable con un buen sueldo que te permita vivir bien. Eso es lo que tradicionalmente nuestra sociedad ha aceptado como meta del éxito.

Los errores van a estar ahí, siempre, como en cada faceta de la vida. Vas a fracasar en proyectos y vas a perder clientes y dinero. Pero tal y como me menciona Pablo, lo importante es “asumir el fracaso y saber disfrutar de él, aprendiendo para no volver a cometerlo”.

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¿Qué tipo de trabajo es mejor?

La respuesta es muy fácil, pero muy vaga: depende. La mayoría considera mucho mejor trabajar por cuenta ajena. En esta modalidad, te proporcionan el trabajo y “solo” tienes que hacerlo. Sin embargo, a algunos no les aporta felicidad vivir de esta forma, y prefieren volar solos.

Para mí trabajar por cuenta ajena (que hasta ahora es lo único que he hecho) no me reporta más que un salario determinado a final de mes. Si bien te proporciona cierta estabilidad, y te libras de hacer las partes menos gratificantes del trabajo (gestión, marketing, comercial…), por otro lado te ata a trabajar en lo que te marquen otros, no dejando que te expreses o inicies proyectos por tu cuenta.

Por otro lado tenemos al emprendedor. Según palabras literales de Pablo: “emprender es una mierda… y a la vez, es lo mejor que me ha pasado”. Cuando emprendes sufres, así de simple. Sufres por tu proyecto, ya que eres el único responsable de hacerlo crecer. Sufres por la parte del trabajo que “no es tu trabajo”, pero que debes hacerla ineludiblemente. Sufres por la presión de familiares, amigos y demás allegados, que no comprenden qué haces o porqué lo haces.

Pero se compensa porque es tú proyecto. Tú elijes como realizarlo, qué se hace y qué no, y los vas a ver crecer como a tu propio hijo. Porque en realidad lo es: tú lo has ideado y has trabajado en darle forma y hacerlo crecer.

Emprender no es un camino de rosas, y ya lo señalé en otra pieza hace un tiempo. En el mundo actual se ha convertido en una actividad de alto riesgo. Es como nadar entre tiburones, sabes que alguno acabará mordiéndote.

Claro que hay empresas que han alcanzado un cierto nivel de compromiso entre ambos extremos. Empresas relativamente jóvenes, que han crecido rápidamente y asumen políticas empresariales más modernas en favor del empleado. Por ejemplo, Google, que permite a sus empleados gastar el 20% de su tiempo en trabajar en proyectos propios. Hace más cosas, pero es un ejemplo concreto de lo que quiero expresar. Permite a los empleados expresarse, crecer personal y profesionalmente haciendo cosas que les gusten y no marcadas por la empresa.

De éste tipo de políticas empresariales, Google ha sacado algunos proyectos como Gmail, desarrollado inicialmente por un empleado en ese 20% de su tiempo. Con esto, Google consigue que los trabajadores estén más felices, y tener mayor posibilidad de retención de
talento. No todo es positivo en éste tipo de empresas, hay otras cosas que no son tan buenas. Pero siempre es mejor que trabajar en una carnicera.

¿Deberías emprender? Solo tú puedes responder a esa pregunta. Cada uno es quien tiene que mirar en cómo ve el trabajo y qué está dispuesto a hacer. Si estás dispuesto a hacer sacrificios por tu propio proyecto, y a tener que aprender cada día de tus errores: adelante. Si por el contrario lo único que quieres es una nómina que te permita disfrutar de los fines de semana y vacaciones (practicando tus aficiones), deberías estar en una empresa por cuenta ajena.

Muchas gracias a Pablo Yglesias por los emails que ha intercambiado conmigo y ayuda para poder tener algo más de criterio. Todo lo que menciono sobre emprender está basado en lo que él me ha escrito.

Ahora es tu turno para comentar: ¿Eres emprendedor? ¿Has pensado en emprender alguna vez? ¿Cuál es tu freno a la hora de emprender?

1 Comentario

  1. Muy buena pieza Rubén. Pausada, completa, directa. Sacando lo bueno y lo malo de cada opción, que ninguna es la panacea.

    Como bien señalas, es deber del lector decidirse por una u otra. O incluso probar ambas y ver con cuál se queda.

    La vida da muchas vueltas, por lo que no siempre estaremos en la misma tesitura y no siempre una de las opciones se prestará como la mejor, así que eso también hay que tenerlo en cuenta.

    En fin, que me alegra que te hayan servido las palabras. Que haya salido este artículo ya es una buena cosa :).

    Nos seguimos leyendo máquina!

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